En los últimos años, la dimensión regional del riesgo se ha venido constatando con desastres de gran magnitud que afectan a todos los países al mismo tiempo. Concientes de esta situación, los gobiernos y su institucionalidad regional han venido identificando una serie de políticas, compromisos de acción y marcos estratégicos, orientados a actuar sobre las causas y factores generadores del riesgo para modificarlos. Dentro de estos marcos, los países entraron en un proceso continuo de mejorar sus sistemas de gestión y financiamiento del riesgo de los desastres, considerando como una meta compartida la identificación de mecanismos financieros --a nivel nacional y regional-- para la prevención y mitigación.
Considerando la amplia dinámica que existe en la región mesoamericana, alrededor de este tema, se elaboró un documento estratégico, orientado a fortalecer la relación de la IMPMDN con las políticas, prioridades y actividades en marcha en los países.
A partir de este documento (White Paper) se realizó el memorando de entendimiento, el cual fue firmado en firmado en noviembre de 2003.
La IMPMDN fue planteada a partir de una base de políticas, estrategias y prioridades establecidas en mecanismos previos Centroamericanos y Mesoamericanos: la Alianza Centroamericana para el Desarrollo Sostenible (ALIDES), el Marco Estratégico para la Reducción de la Vulnerabilidad y el Impacto de los Desastres (ME) y el Mecanismo de Tuxtla-Gutiérrez (MTG II-IV).
El enfoque estratégico de la IMPMD fue orientado de tal manera que La adopción de la reducción del riesgo de desastres como un elemento de la estrategia de desarrollo regional, incorporándolo explícitamente en los proyectos en todos los sectores.
Específicamente, se recomienda que la formulación de todo proyecto evalúe explícitamente la vulnerabilidad y el impacto de dicho proyecto con fines de incorporar las acciones y los recursos necesarios para reducir los riesgos presentes y evitar los futuros.
